La apnea obstructiva del sueño es un trastorno respiratorio que ocurre durante el sueño. Se manifiesta por interrupciones involuntarias de la respiración durante la noche.
Las consecuencias de la apnea del sueño son numerosas, desde simple cansancio durante el día hasta somnolencia crónica diurna y dolores de cabeza que pueden convertirse en verdaderas migrañas.
En casos más graves, la apnea del sueño puede conducir a enfermedades relativamente severas como patologías vinculadas a trastornos cognitivos, como la enfermedad de Alzheimer, e incluso cáncer según algunos estudios. ¡Por lo tanto, es imprescindible tratar este trastorno respiratorio del sueño!
Actualmente existen varias terapias disponibles para combatir la apnea del sueño. Desde aparatos hasta cirugía y medicación, estas terapias son muy efectivas. Desafortunadamente, tienen un gran inconveniente que puede disuadir rápidamente a las personas de seguir su tratamiento: son muy invasivas.
Someterse a una cirugía puede dar miedo, y usar un respirador por la noche puede ser muy incómodo. Muchas personas con apnea del sueño prefieren comenzar con terapias más suaves, naturales y menos invasivas.
Los estudios científicos muestran que la apnea del sueño a menudo está vinculada a un problema de sobrepeso. Perder peso suele ser la mejor manera de reducir este trastorno respiratorio.
Además de ser muy recomendada por los nutricionistas para la pérdida de peso, la actividad física moderada y regular es una forma muy eficaz de combatir y mejorar el sueño tanto cuantitativa como cualitativamente.
¿Cómo reduce la práctica de actividad física la apnea del sueño?
Uno de los principales factores de riesgo en la aparición de la apnea del sueño es tener sobrepeso. De hecho, la mayoría de las personas con apnea obstructiva del sueño son obesas.
El primer consejo de los médicos para reducir la apnea del sueño es, por tanto, perder peso. La actividad física se prescribe en la mayoría de los casos antes de recurrir a otros métodos y terapias posibles. La pérdida de peso obtenida mediante la práctica de actividad física muy a menudo permite superar este trastorno respiratorio del sueño. Además, la apnea del sueño suele producirse como resultado de una obstrucción relacionada con un grosor anormal de las vías respiratorias superiores.
Se ha demostrado que la práctica de actividad física favorece la reducción de este grosor actuando sobre la regulación de los líquidos corporales. Además, se ha comprobado que el ejercicio regular puede disminuir significativamente el índice de apnea-hipopnea (IAH). Este es un indicador que evalúa la gravedad de la apnea del sueño en un paciente.
Tras esta disminución de la apnea, se produce una rápida mejoría sintomática: menos cansancio y somnolencia durante el día, menos dolores de cabeza y riesgos cardiovasculares significativamente reducidos.
Así que no dudes en practicar una actividad deportiva diaria que te guste. ¡Correr, andar en bicicleta, nadar o incluso caminar! Esto aumentará tus posibilidades de respirar mejor durante el sueño nocturno para aprovechar toda tu energía durante el día.
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